Los carros, engarzados unos con otros, formando el ruedo de la plaza. La gente los llena. En el corral del fondo de la plaza, situado al norte, el toro jardo rumia con mirada recelosa hacia sus compañeros, por su cercanía.
El regidor ordena la suelta del primero de la tarde. Los corraleros mueven al ganado y, como les dijera el alcalde, abrirá plaza el toro jardo. Desde la puerta dan la voz, anunciando la presencia del toro.
A medio trote, irrumpe en el ruedo, con mirar desafiante y sueños de libertad, ... (ver texto completo)
El regidor ordena la suelta del primero de la tarde. Los corraleros mueven al ganado y, como les dijera el alcalde, abrirá plaza el toro jardo. Desde la puerta dan la voz, anunciando la presencia del toro.
A medio trote, irrumpe en el ruedo, con mirar desafiante y sueños de libertad, ... (ver texto completo)