LA A N C I A N A T Í A, A D A
Cuando fue muy viejecita, tía Ada se fue a vivir al asilo de ancianos. Compartía una pequeña habitación de tres camas con otras dos viejecitas tan ancianas como ella. Tía Ada escogió inmediatamente una butaca que estaba cerca de la ventana y desmenuzó una galleta seca sobre el alféizar.
¡Bravo, así vendran las hormiguitas!-dijeron ironicamente las otras viejecitas.
Pero en cámbio llegó un pajarillo del jardín del asilo, picoteó muy contento la galleta, y se marchó.
-Ya ... (ver texto completo)
Cuando fue muy viejecita, tía Ada se fue a vivir al asilo de ancianos. Compartía una pequeña habitación de tres camas con otras dos viejecitas tan ancianas como ella. Tía Ada escogió inmediatamente una butaca que estaba cerca de la ventana y desmenuzó una galleta seca sobre el alféizar.
¡Bravo, así vendran las hormiguitas!-dijeron ironicamente las otras viejecitas.
Pero en cámbio llegó un pajarillo del jardín del asilo, picoteó muy contento la galleta, y se marchó.
-Ya ... (ver texto completo)