Con el respeto que me han enseñado los años, me dirijo a ustedes aprovechando esta ventana digital. Veo con pesadumbre cómo en nuestro pueblo se ha hecho costumbre la crítica amarga: si se hacen cosas, se juzga, y si no se hacen, se protesta. Exigimos iniciativas a los jóvenes, pero jamás les damos las gracias; en cada fiesta hay detalles para los niños y los mayores, mientras que al resto ni una palabra de aliento se le brinda.
Si de verdad anhelamos que nuestra tierra prospere, debemos cuidar ... (ver texto completo)
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