Con el respeto que me han enseñado los años, me dirijo a ustedes aprovechando esta ventana digital. Veo con pesadumbre cómo en nuestro pueblo se ha hecho costumbre la crítica amarga: si se hacen cosas, se juzga, y si no se hacen, se protesta. Exigimos iniciativas a los jóvenes, pero jamás les damos las gracias; en cada fiesta hay detalles para los niños y los mayores, mientras que al resto ni una palabra de aliento se le brinda.
Si de verdad anhelamos que nuestra tierra prospere, debemos cuidar con el mismo cariño al vecino de todo el año y al veraneante. A fuerza de tanto desdén, solo conseguiremos espantar a quienes le dan vida a este lugar.
Por cierto, ya que tanto nos gusta fiscalizar lo ajeno, aún me pregunto en qué rincón habrán quedado guardados los conos que sobraron del último evento.
Que tengan ustedes un feliz día.
El cigüeña
Si de verdad anhelamos que nuestra tierra prospere, debemos cuidar con el mismo cariño al vecino de todo el año y al veraneante. A fuerza de tanto desdén, solo conseguiremos espantar a quienes le dan vida a este lugar.
Por cierto, ya que tanto nos gusta fiscalizar lo ajeno, aún me pregunto en qué rincón habrán quedado guardados los conos que sobraron del último evento.
Que tengan ustedes un feliz día.
El cigüeña