Hoy, último día del año, me ha sacudido un ramalazo de nostalgia al comprobar que por primera vez en toda mi vida, no voy a pasar ni un solo día de la
Navidad en
Villalpando (excepto el rato que el día 26 empleé en llevar un ramo de
flores a mi querida madre desaparecida hace unos meses).
Y lo peor de todo es que no sé los motivos.
¿Tendré miedo de constatar que a las 8 de la tarde no hay ni un alma por las
calles de mi
pueblo?.
¿Qué no hay ni un solo niño jugando en la
Plaza Mayor?.
¿Qué en
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