EL TÍO EMPECINADO
Nunca fue un hombre cobarde
ni le faltaron arrestos,
ni su lucha fuera en balde
con aquellos sufrimientos.
Ya se pasaron dos siglos
que aquel hombre fue soldado,
se marchó con sus sigilos
para sentirse encantado.
En La Calle del Paseo ... (ver texto completo)
Nunca fue un hombre cobarde
ni le faltaron arrestos,
ni su lucha fuera en balde
con aquellos sufrimientos.
Ya se pasaron dos siglos
que aquel hombre fue soldado,
se marchó con sus sigilos
para sentirse encantado.
En La Calle del Paseo ... (ver texto completo)