MEDINA DEL CAMPO (Valladolid)


QUIEN ADIVINA EL MAÑANA
Cuando soñamos futuro sin entender de razones, notamos el rumbo oscuro entre malas vibraciones. Quien nos dejará lecciones en estos duros momentos, donde se nublan razones y solo se cuentan muertos. Las pasiones de la vida se marchan sin ver aliento, hablan de ruta perdida en el más raro momento. Quien adivine el mañana y no nos cuente algún cuento, veremos su meta sana y quizá cierto contento. Mañana será futuro, hoy lo gritaba algún viento, en este camino duro solo se ve sufrimiento. Quien vendrá con alegría para hablarnos del momento, la pandemia es agonía que solo deja lamento. Ayer noté que mi vida buscaba un camino viejo, luego más tarde una herida me daba solo complejo. El mañana donde sigue, donde se fue el escarmiento, la mala suerte persigue incluso a cualquier invento. El mañana es otro día, me lo repiten con miedo, dicen que la burguesía está perdiendo su credo. Las palabras viven presas, algunas buscan enredos, el mañana da sorpresas que no anuncian los letreros. Cuando se acaba la vida, si solo se cuentan muertos, ves tú senda tan pérdida que pueden faltarte alientos. El mañana nos espera, con muchos penosos vientos, llegará la primavera entre delirios eternos. Alguien me llegó gritando por los caminos del tiempo, la vida se va pasando y apenas escucho a el viento. Las palabras quedan mudas, entre penosos inventos, en estas fechas absurdas son muy pocos los contentos. Cuando la pandemia acabe, cuando no nos cuenten cuentos, alguien habrá quien alabe a los muchos sufrimientos. G X Cantalapiedra. 5 – 10- 2020.
MEDINA DEL CAMPO CONTAGIADA
Hoy se presiente el futuro
por las tierras de Medina,
en este otoño tan duro
puede temblar su colina.

Medina sufre el problema
de esta pandemia maldita,
que sin conocer esquema
en cualquier rincón se agita.

Los enfermos complicados
por la epidemia brotando,
tienen sueños amarrados
que quisieran ir logrando.

Esta ciudad castellana
con sus historias marcadas,
sueña con la vida sana
en estas horas dañadas.

Medina del Campo tiende
a pasar esta pandemia,
hoy la salud no se entiende
al ver tan mala tragedia.

La Calle Padilla siente
estos males tormentosos,
donde el virus hoy presente
deja pasos horrorosos.

El otoño con temblores
viene cargado de brisas,
y puede dejar dolores
anulando las sonrisas.

Medina sigue pensando
entre lamentos sufridos,
en su ambiente va flotando
estos tiempos deprimidos.

La esperanza no se pierde
por estas grandes llanuras,
no necesitamos verde
para vivir mil diabluras.
G X Cantalapiedra.
29 – 9 – 2020.
Gracias!
CUANDO LOS SUEÑOS SE DESVANECEN
Se van volando con grandes prisas
entre lamentos torturadores,
sobre tu mente siempre se eclipsan
muchos refranes trabajadores.

Entre palabras que van marcando
esas veredas donde caminas,
luego más tarde se van dejando
al ver las frases que determinan.

Vives pensando con sus diabluras
mirando siempre sus labios rojos,
temes que puedan dejar locuras
y en el futuro buscarte enojos.

Cuando los sueños se desvanecen
como si fueran nieblas del río,
es muy posible si prevalecen
que en otras noches mueran de frío.

Si las caricias se van volando
por la ribera de cualquier río,
los tristes sueños se irán borrando
sin ser la copla del amor mío.

No quedan sueños para el mañana,
cuando los vientos marcan su signo,
dicen que suena cierta campana
que algunos dicen ser desatino.

Cuando los sueños se van marchando
por esos Campos de mi Medina,
siento jilgueros que van cantando
la melodía de su colina.

Soñar amores que ya no existen,
en esas noches de negras sombras,
algunas veces siempre persisten
y hasta las flores quizá se asombran.

Los sueños serios siguen pensando
entre las brisas de la dulzura,
pasan los años y van penando
al ver su vida con amargura.
G X Cantalapiedra.
EL BURRO CANO EN MEDINA DEL CAMPO NOS DIJO ADIOS
En los primeros días del mes de mayo de 1959, aquel anciano con su carro entoldado, con ruedas de neumáticos, intentaba entrar en las calles recién asfaltadas de Medina del Campo, pero los dieciocho años que aquel burro Cano tenía sobre su cuerpo machacado, por los trabajos agrícolas y sus paseos tirando del carro de varas, le habían hecho mucho daño, Su dueño un anciano jubilado, con algo más de ochenta años, que cada semana se daba un paseo hasta la bonita ciudad de Medina del Campo, donde siempre tenía que comprar algún detalle, o simplemente entrar en su Mercado Central, al lado del rio Zapardiel, y con un viejo historial de muchos años. Era una excursión fabulosa, donde el anciano se tomaba su café con leche y sus churros, que le hacían la mañana muy agradable, más aquel día de primeros de mayo, el burro Cano, con todo su pelo blanco como la nieve, se negaba a entrar en el tramo donde se une con la antigua carretera de La Coruña a Madrid, frente lo que fue el Bar Galano. El momento fue fatal, El Cano aquel burro conocido a distancia en la Villa de La Seca, por sus paseos por los caminos, para visitar viñedos, donde el anciano todavía podaba alguna de sus viñas, Rotundamente se cayó al suelo, sus ojos medio abiertos decían “Este mundo de hacer el burro se ha terminado”, y el Anciano se bajó de su carro entoldado, y tan solo le quedo el alivio, de ver como al morir pudo acariciar su cric blanca como la nieva, mientras el burro Cano, cerraba sus ojos para toda la eternidad. Se ve que alguna persona llamó a los servicios de limpieza o recogida de animales fallecidos, y pronto se llevaron de en medio de la calle, el pesado cuerpo en un remolque. El anciano llamó por teléfono a su Villa para que un nieto fuera con otro animal, para recuperar el carro de varas entoldado, y ese día se tuvo que quedar sin su café con churros, ni su paseo por la Calle de Padilla, ni aquel recorrido debajo de los soportales de La Plaza Mayor, y su mirada a la Colegiata, ni pudo comprar algunas cocadas, típicas de Medina, Fue un preludio de lo que los seres humanos somos, Trabajamos como burros cuando somos jóvenes, y a una edad mayor, nos marchamos en cualquiera travesía de nuestro viaje al placer. El retorno a su Villa fue más bien triste, pensaba el anciano sin decir nada al nieto que le acompañaba, “Como se pasa la vida tan callando”, miraba las colinas que rodean a Medina del Campo, y pensaba para dentro, “yo seré pronto otro Cano”, “me marcharé en cualquiera mañana, dejando esta tierra mía, a la que tanto quise, sin poderla despedir, no tendré tiempo de decirla adiós, ni dejar sobre mi tumba escrito un epitafio de recuerdo. Hoy me di cuenta lo poco que somos los seres humanos, incluidos los burros, estamos todos en la lista de espera, para marcharnos cuando nos avisen, aunque nos parezca que todavía no llegó la hora, al llegar a la Villa, el anciano triste se le cayeron las lágrimas por su cara, lloraba cual llora un niño cuando le quitan su juguete preferido, aquel día de primeros de mayo, ni las amapolas lucían, ni los viñedos florecían, ni las almendreras daban brillos sus flores, era una fecha triste para tan solo pensar, que todo ser que tenemos sangre caliente, un día dejaremos de existir, y aunque no queramos atender la llamada de la muerte, ella nos abrazará para que no podamos seguir adelante, a veces con caprichos como un café o un chocolate con churros, tendremos que marcharnos, quizá sin querer irnos, más el viaje a lo desconocido, es imposible de anular, no hay marcha atrás, ni freno que pueda parar esa velocidad que nos impone nuestra propia vida. G X Cantalapìedra. 26 – 5 – 2020.
A pesar del nombre con el que se la conoce popularmente, el templo actualmente es una más de las parroquias de Medina; la categoría de colegiata con abadía libre y exenta le fue otorgada por el papa Sixto IV en 1480, a instancias de los Reyes Católicos, quienes, a su vez se hicieron eco del antiguo señor de la villa, Fernando de Antequera (después rey de la corona de Aragón) y de su esposa Leonor de Alburquerque que deseaban, incluso, levantar una catedral. Se cuenta que Doña Leonor, acudía diariamente a oír misa desde el antiguo Palacio Real y en ocasiones (por seguridad) se desplazaba en su carroza, por un entramado de grandes bodegas que en ese trayecto había. En 1851 el edificio fue rebajado a la categoría de Parroquia Mayor, perdiendo sus privilegios.
La colegiata de San Antolín es, junto con el Castillo de La Mota, el edificio histórico más importante de Medina del Campo. Se encuentra situado en la plaza mayor de la localidad y, aunque la parte principal es característica del gótico final, la construcción es compleja, abarcando estilos desde principios del siglo XVI hasta el siglo XVIII, e incluso modificaciones posteriores, muchas de ellas debidas a necesidades de mantenimiento y reparación (si bien, todavía en 1903 se remodeló una capilla para enterrar a uno de sus párrocos).
Desde el S. XVII la gente acudía a las charcas naturales de la zona para calmar sus dolores con las sales de estas aguas, pero no fue hasta 1891 cuando se inauguró un pequeño hotel con casa de baños acondicionado para el disfrute. Lamentablemente, durante la Guerra Civil el edificio pasó a ejercer de hospital, y hasta 1996 no retomó su actividad como balneario. Dispone de numerosos servicios, entre los que destacamos la gran variedad de masajes, que es recomendable contratar en el propio hotel.
Importante castillo que se conserva impecable gracias a que durante el franquismo fue sede o estuvo muy vinculado a la Sección Femenina.
MEDINA, SIEMPRE MEDINA
Medina siempre es Medina
y más si miras sus llanos,
con La Mota en su colina
despiertan los viejos planos.

Cuando recorres Medina
con su historia de la mano,
a veces la ves divina
en su sentir campechano.

Medina la comunera
cargada de desencantos,
siempre llevando a su vera
motivos que causan llantos.

Medina tiene sus huellas
de un ayer de sobresaltos,
donde lucieron estrellas
en medio de campos santos.

Decir Medina soñando
sin entender las razones,
es vivir siempre evocando
un montón de soluciones.

Pisar la Calle Padilla
entre buenas vibraciones,
es ver que Medina brilla
con claras exclamaciones.

Firmas de viejos proyectos
en la Castilla soñada,
buscando caminos rectos
con la firmeza lograda.

Medina sabe de rutas
que quizá fueron borradas,
hubo fuerzas absolutas
de amargar las madrugadas.

Medina tiene su historia
que apenas si fue contada,
hubo penas con la gloria
y su tierra condenada.
G X Cantalapiedra.
“La distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión obstinadamente persistente” Albert Einstein
MEDINA DEL CAMPO Y SUS MERCADOS
Campos llanos de Castilla
que se vuelven enmarcados,
Medina que maravilla
fueron siempre sus mercados.

Esta ciudad comunera
que marcó sus fuertes pasos,
supo sufrir toda entera
fuegos que fueron fracasos.

Medina la bien plantada
con su Castillo La Mota,
es una tierra encantada
que al recorrerla se nota.

La Colegiata presume
de ser iglesia perenne,
en su historia se resume
lo que del pasado viene.

Pisar la Calle Padilla
con su entorno fabuloso,
viendo la gente sencilla
en su caminar dichoso.

Medina del Campo grita
en sus llanuras inmensas,
y su corazón se agita
si siente las voces tensas.

Esta tierra castellana
cargada de sufrimiento,
nunca fue su vida vana
y jamás la falto aliento.

Nombres grandes de Castilla
se perciben en sus huellas,
Medina tuvo semilla
de trazar cielo y estrellas.

Sentir la voz de su tierra
cuando recorres sus calles,
es ver la historia que encierra
entre grandiosos detalles.
G X Cantalapiedra.
POR LOS CAMINOS DE CASTILLA
Sudores que van llegando
sobre los trabajadores,
mientras contemplan buscando
sombras que te den candores.

Los caminos de Castilla
todos contemplan sudores,
donde su gente sencilla
sabe apreciar los calores.

El Sol viene calentando
por las enormes llanuras,
y el cielo azul va dejando
pensamientos con dulzuras.

Campos que dejan sus huellas
en sus noches estrelladas,
haciendo las rutas bellas
con esperanzas soñadas.

Los caminos de Castilla
van conociendo pisadas,
y sin ser la maravilla
tienen rutas encantadas.

Hay caminos penitentes
con sus brujas endiabladas,
donde se notan presentes
muchas horas delicadas.

Cuando se siente la noche
esperando la alborada,
quisieras ponerle broche
alguna noche cerrada.

Caminos con soledades
en las noches más calladas,
sendas que guardan verdades
si terminan en cañadas.

Estos caminos de vientos
con sus noches estrelladas,
a veces dan sufrimientos
si tiemblan las madrugadas.
G X Cantalapiedra.
SOLO FUE DE PASADA
Su mirada era profunda
queriendo saber mi vida,
a veces la duda abunda
al no ser fruta elegida.

Me preguntó con silencio
que de donde procedía,
y lo mismo que un misterio
se fue con la luz del día.

No quise saber su nombre,
ni busqué su compañía,
quizá temí ser un hombre
que no la diese alegría.

Solo la vi de pasada,
quizá fuera flor de un día,
en su voz noté la espada
que rompiera mi armonía.

Se marchó sin decir nada,
cada cual con su manía,
cuando la vida es marcada
no sirve la letanía.

Sin pensar en darla un beso
yo noté su antipatía,
jamás soñé su regreso
ni la vi con luz del día.

Ahora que pasan los años
sin sentir su sinfonía,
voy subiendo los peldaños
de la falsa hipocresía.

Cada cual tiene sus mitos
muy tranquila me decía,
por dentro noté los gritos
de lo que es la burguesía.

Los caminos son pisados
por gentes que dan porfía,
sin sentirlos encantados
puedes ver la noche fría.
G X Cantalapiedra.
SOLEDADES DEL CAMINO
La soledad del camino
que no conoce distancia,
al ver su bonito signo
quiere probar arrogancia.

Hay soledades malditas
que vuelven la vida amarga,
y voces que cuando gritan
quisieran lanzar su carga.

La soledad del anciano
va cargada de lamentos,
algunas buscan la mano
que alivie sus sufrimientos.

Soledades del destino
por caminos polvorientos,
siempre es duro el desatino
que azota los malos vientos.

Buscando las soledades
un amigo se atormenta,
al conocer falsedades
que solo el tiempo revienta.

Estas tristes soledades
que a veces se desesperan,
viven buscando verdades
en las distintas fronteras.

Soledades sin destino
que parecen estar ciegas,
tienen aires del camino
donde las chicharras pliegan.

Quisiera las soledades
del amor que te embelesa,
sin comentar las edades
cuando a tu vida regresa.

Estas soledades mías
temo al verlas como tiemblan,
no sé si las noches frías
piensan que son duras nieblas.
G X Cantalapiedra.