HALLOWEEN
Me dicen que anoche, en la ciudad donde vivo, y es más que probable que también en otras a lo largo y ancho de esta
España nuestra, había mucha gente disfrazada por la
calle; de diablos, de brujas, de duendecillos, de esqueletos vivientes, de fantasmas -no va con segundas, que conste- de asesinados redivivos, con su sangre y todo, de espíritus malignos y un largo etcétera. Incluso, me dicen, que algunos habían anticipado el
carnaval disfrazados de lo más variopinto, como uno que iba
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