Y ahora, más en serio que nunca, ¡pobres mujeres de antes! Cuántas se habrán ido a la tumba sin haber disfrutado ni una sola vez... y no me refiero a las que nunca han conocido varón, sino a muchísimas casadas, por tanta ignorancia, tabú, represión, machismo... Hija paciencia y resignación cristiana...