LA GUERRA ES LA OTRA CARA DE LA “CRISIS”
En estos días nos hemos decidido a romper el aislamiento que nos separa y hemos
redescubierto que la violencia cotidiana que atraviesa nuestras vidas (desde el
paro, a las órdenes de desahucio, pasando por la explotación laboral y la
vivencia de la precarización) no es un problema particular, si no la condición
necesaria para que bancos y grandes empresas multipliquen cada vez más y más su
capital (Telefónica, el Banco Santander, La Caixa, Endesa, Repsol triplicaron sus
beneficios).
Es más, esta
desposesión y precarización lejos de conformar un problema nacional atraviesa las vidas de todas las clases
populares del planeta. Aunque no para todas tiene exactamente las mismas
consecuencias, la violencia estructural sobre la que se sustenta el actual
régimen de acumulación/desposesión se concretiza en algunos puntos del globo
bajo la forma de guerras de destrucción y ocupación.
Por ello,
las guerras y ocupaciones no sólo se perpetúan (Irak, Afganistán), sino que se
expanden (Libia) y amenazan con extenderse aún más (Siria podría ser la próxima).
En este
contexto de guerra, desposesión y destrucción globalizada, las luchas sociales
deberían romper también las fronteras. Pero para ello, primero debemos trazar
puentes entre nosotras para conocer las realidades sociales en las que emergen
nuestros movimientos, más allá de las falsas imágenes que proyectan los medios
de comunicación hegemónicos.
https://n-1. cc/pg/pages/view/316240 ... (ver texto completo)
En estos días nos hemos decidido a romper el aislamiento que nos separa y hemos
redescubierto que la violencia cotidiana que atraviesa nuestras vidas (desde el
paro, a las órdenes de desahucio, pasando por la explotación laboral y la
vivencia de la precarización) no es un problema particular, si no la condición
necesaria para que bancos y grandes empresas multipliquen cada vez más y más su
capital (Telefónica, el Banco Santander, La Caixa, Endesa, Repsol triplicaron sus
beneficios).
Es más, esta
desposesión y precarización lejos de conformar un problema nacional atraviesa las vidas de todas las clases
populares del planeta. Aunque no para todas tiene exactamente las mismas
consecuencias, la violencia estructural sobre la que se sustenta el actual
régimen de acumulación/desposesión se concretiza en algunos puntos del globo
bajo la forma de guerras de destrucción y ocupación.
Por ello,
las guerras y ocupaciones no sólo se perpetúan (Irak, Afganistán), sino que se
expanden (Libia) y amenazan con extenderse aún más (Siria podría ser la próxima).
En este
contexto de guerra, desposesión y destrucción globalizada, las luchas sociales
deberían romper también las fronteras. Pero para ello, primero debemos trazar
puentes entre nosotras para conocer las realidades sociales en las que emergen
nuestros movimientos, más allá de las falsas imágenes que proyectan los medios
de comunicación hegemónicos.
https://n-1. cc/pg/pages/view/316240 ... (ver texto completo)