Vemos en primer término una balaustrada de mármol, que no pega ni con "sindeticon" en el conjunto armonioso de nuestra iglesia. Hace ya muchos años que se hicieron unas desafortunadas reformas y de éste mismo lugar se sacaron las barandillas de madera, del mismo estilo que el altar y se pusieron las que vemos. Fue al mismo tiempo que se desmanteló el expositor del altar mayor y se llevaron todo junto, siendo aquella espoliación una de las más escandalosas que pudiera uno imaginarse. Hicieron una ... (ver texto completo)