En estas diez horas de dalla, había sus descansos. Ten en cuenta, que la dalla o el dalle como llaman en algunas partes, de vez en cuando para que cortara mejor, se le pasaba una piedra de afilar que se llevaba al cinto en un recipiente con agua; ya era un alto pues parabas un ratillo y descansabas; cuando notabas que se ponía romo el afilado por dar en las piedras del suelo, te sentabas y la picabas con un martillo, en un yunque pequeñito: No venía mal un descansillo de 10 minutos; otro descansillo ... (ver texto completo)