Los que no conocen
Soria en
invierno ignoran que este Duero, tan remansado aquí por la funesta presa de
Los Rábanos, unos kilómetros más abajo, se ha helado algunos
inviernos. La profundidad es para tomárselo en serio, en caso de hundirse en el hielo y, sin embargo, algunos recordarán aquel año en que unos intrépidos los cruzaron en un "600"; otros hicieron una gran fogata sobre el hielo y se asaron unas chuletas, y hasta otros echaron un partido de
fútbol. No damos nombres, que en Soria nos conocemos
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