Nuestro Árbol, tan lleno de vida entonces, nuestro Parque, nuestra Dehesa... la ermita de la Soledad al fondo, cubieros sus muros de hiedra. ¿Qué habrá sido del niño que pasea tan tranquilo, indiferente al objetivo del fotógrafo; los abuelos que se observan descansando al fondo ya hará muchos años que guardan silencio para siempre, como nuestro Árbol. La vida.