Sí, como se dice aquí, en aquellos tiempos pretéritos hubo maestros que aplicaron con un entusiasmo digno de mejor causa, o de figurar en los anales de los malos tratos, aquel principio de "la letra, con sangre entra". La descripción que hace pefeval es exacta y calcada a la que he oído que se aplicaba en bastantes escuelas de la época. Y digo oído, porque fui de los que aún tuvieron la suerte de no sufrir el mismo rigor que nos relata pues en la capital y en un colegio externo de frailes las cosas ... (ver texto completo)