Ahora amiga habrá que tomarlas en cazuela de Aragón; aunque yo todavía las puedo tomar en cazuelas fabricadas en Deza por nuestros alfareros y las sopas así tal como dices es como las comíamos en casa, pocas pues a la única que le gustaban era a la abuelita que tenía unos ochenta años. Ella las prefería sin huevo y yo nos me las comía si no había huevo, así que mi madre echaba un huevo revuelto para cinco. Ahora que ya voy camino de los ochenta a mí me gustan de todas las maneras aunque la verdad ... (ver texto completo)
Si las tomas en cazuela de barro: Se corta el pan y se coloca en la cazuela, echamos un huevo y un chorrito de aceite de oliva. Hierves el agua con ajos y sal. Se vierte en la cazuela, que recale bien, cuaje el huevo y las tomas. Así son muy digestivas, y me encantan! probadlas ¡La cazuela de barro de Aragón eso sí.
Este brasero que vemos en la foto es de una dezana que lo guarda con mucho cariño y por el aspecto que presenta se podrían hasta comer sopas en él. Claro que a mi tratándose de sopas prefiero las de leche y si están a tres o cuatro grados, mejor. En mi casa las poníamos en la ventana en el invierno pues aunque no teníamos nevera, tampoco nos hacía falta y nos sabían a gloria. Y ya que hablamos de sopas, están las sopas en sartén que me gustan mucho y alguna vez me las hago para cenar. Se hacen de ... (ver texto completo)
Lo de la nevada es un poco exagerado; pero eso de que tenía que salir el médico a los pueblos es verdadero. En muchos de ellos no había ni médico, ni veterinario ni farmacia. Si en alguno de los pueblos que tenía asignado el galeno, se ponía alguna persona enferma de gravedad, salía de allá una persona con dos caballerías y traía y llevaba el médico igual fuera de día que de noche. Y hasta incluso con nieve, según requiriera el caso. El recadero era portador de los síntomas del enfermo y con estos ... (ver texto completo)
El caballo lo dejaría allí mismo cerca de la veleta y poco a poco se iría hundiendo con el calorcillo de su cuerpo hasta tocar con los pies en tierra.
Esto es lo más lógico de todo. Después se lo llevaría a casa y le echaría de comer para que le sirviese de nuevo para la siguiente visita a los pueblos vecinos. Saludos.
Y el médico de Deza... ¿Qué hizo con el caballo que llevaba el día de aquella nevada tan espectacular que nos has contado, abuelo? Porque, seguro que no lo seguiría por las escaleras abajo, de la torre.
Un saludo.
Cuando era chico iba con mi padre a la caza siguiendo el rastro que dejaban las liebres por la nieve. Se salía al campo y se cruzaba a lo largo con objeto de encontrar alguna patadillas marcadas y que fueran claras y recientes. Una vez encontradas sólo era cuestión de seguir las pisdas y seguirlas hasta dar en el lugar donde estaba echada. No siempre la encontrabas puesto que podía haber andado kilómetros, antes de echarse en su cama y se pasaba el día antes de dar con ella. Otras veces se tardaba ... (ver texto completo)
joer agüelo: quetihaspasau con la nevá. ¡halaaaaaá, sagerau..!
un saludo
Que increible... como dice el anteior participante, nevadas eran las de antes.. pero creo que como la de Deza... ninguna! con mucha menos nieve yo seria feliz, pero por estos lares, es muy raro, que nieve, tan raro que sucede, cada 80 años, en Buenos Aires claro.
Saludos....
He colgado esta foto recordando las noches en que, de niños, buscábamos luciérnagas por el camino de la Canaleja, la Fuente Vieja o por los huertecillos del Suso. Es un curioso coleóptero que siempre me ha atraído. Nosotros las llamábamos gusanos o sapos de luz, y las había por todas partes. Recuerdo su blanda textura cuando las cogías con la mano para ponértelas sobre la cabeza, se las arrojabas a las niñas, o cuando las guardabas en una caja de cartón creyendo que, durante los días siguientes, ... (ver texto completo)
Mira abuelo que ha habido nevadas gordas; pero como las de tu pueblo Deza, no había oído nunca en la vida. Sigue contando muchas cosas de tu pueblo, que nos alegra mucho leerte y pasamos muy buenos ratos. Eres muy ameno.
Un abrazo igualmente y feliz Año 2009
Las nevadas que caen ahora por nuestro pueblo son una simple pintura comparadas con las que caían hace tan sólo sesenta años atrás. Aún perdura en la memoria de las viejas gentes, aquella en la que el médico de nuestro pueblo salió al vecino pueblo de La Alameda a visitar a un enfermo grave, con su caballo, cosa muy habitual en aquellos tiempos. A la vuelta se le echó a nevar y estuvo dando vueltas sin saber donde se encontraba, completamente perdido porque la nieve había cubierto todo y no se veía ... (ver texto completo)
Tiempo en Deza.

Niebla con tendencia a despejarse.
Humedad: 100%
Viento: s/2 Km/h
Visibilidad: 0.14 Km
Punto de condensación: 4°
Presión atmosférica: Sin información
Salida del sol: 8:34
Puesta del sol 17:51 ... (ver texto completo)
Todavía puedes encontrar el libro de "Lecturas de Oro" en algunas librerías en las que venden libros ntiguos. Su precio actual, con alguna variación muy pequeña, viene a ser de 22 € unidad en buen estado, siempre ya usado.
Lecturas de oro

"Lecturas de Oro" es un librito para la enseñanza de la religión católica que circuló, con extraordinaria fluidez, entre los años 50 y 60 del siglo pasado. Su autor es Ezequiel Solana; la editorial, Magisterio Español del que se hicieron muchas ediciones durante varios años.

Su contenido estaba recomendado para niños de entre 8 y 10 años y viene subtitulado como: "Colección de ejemplos, fábulas e historietas morales para niños". Llama la atención la forma de comenzar del prologo, forma que incluso podría repetirse hoy para cualquier tipo de disciplina académica y que dice así: "Hoy es preciso apelar a toda clase de recursos para la enseñanza".

Estas historias, cuentos o fábulas, constituyeron un inapreciable caudal de recursos didácticos entre los maestros de la época, no sólo para la enseñanza de la religión, sino también para cualquier otro tipo de disciplina académica.

El libro dejó también, una profunda huella entre quienes lo tuvimos en nuestras manos, que fuimos muchos y hasta incluso ha seguido difundiéndose, una vez agotadas sus últimas ediciones, mediante fotocopias.

Ejemplo de uno de estos cuentecillos lleno de candor, es el del pastorcillo. Cuentecillo éste, que no hoy no se podría contar a según que niños, pues serías tratado de ingenuo y según en que círculos, de mojigato, fascista y otras zarandajas y que dice así:

"Haciendo un obispo la visita pastoral a los pueblos de su diócesis, se encontró un humilde pastorcillo que le saludó con mucha reverencia y cortesía. Llamó la atención del obispo, y dirigiéndose cariñoso al mozalbete, le dijo:
-Tú tienes cara de listo. ¿Querrás decirme dónde está Dios, y te doy una naranja?
-Dos le doy yo a su ilustrísima si me dice dónde no está- respondió con viveza el pastorcillo.
Prendado el obispo de su contestación, y adivinando un gran talento en aquel niño, se lo llevó al seminario. Hoy es un sacerdote ilustrado y virtuoso."

"Lecturas de Oro" es uno de los libros que hoy día estaría fuera de contexto y en cambio es muy buscado para fromar parte de bibliotecas de libros antiguos. No vendría nada mal echarle un vistazo de vez en cuando, sobre todo para tener un referente, ya que los tiempos cambian cada vez a mayor velocidad.

Un abrazo ... (ver texto completo)