Hoy domingo ya me he encargado de hacer el sofrito para el arroz del mediodía. Es la costumbre que tengo desde hace bastante tiempo cuando la mujer descubrió que lo hacía bien y que ella ya se podía fiar de mí. El caso es que antes no me dejaba entrar apenas en la cocina; pero desde que una tía suya le dijo que debería estar agradecida de que yo le ayudara en las faenas culinarias, aprendió la lección y ya me va asignado faenas a las que yo nunca hubiese imaginado llegar. Ahora dice que tengo que
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Otra casualidad. Hoy, después de dar un
paseo con mi mujer, en una mañana de domingo soleada y magnífica, hemos llegado a
casa al mediodía y me parecía egoísta por mi parte meterme en el
foro de
Deza, como suelo hacer en cuanto tengo un hueco. (Qué paciencia tiene mi mujer, ahora que no me oye.) Así que, me digo, voy a echar una mano y, al menos, ir preparando los ingredientes para el sofrito. El peso de las
comidas siempre lo lleva ella pues es una cocinera fuera de serie. Yo, como digo, de tarde
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