Por las rejas de las ventanillas de las puertas podías mirar al interior y dirigir tus plegarias al Señor pidiendo la intercesión de ambos santos y escoger al que más te gustara o ambos a la vez, como intercesores tuyos delante de Altísimo.
Un abrazo.
Un abrazo.
Otra ermita desaparecida fue la de Santa Ana. Ya vamos quedando pocos de aquellos que la conocimos en pié. A pesar de que el edificio, lo que se llama fábrica, parecía de fuerte construcción, no era así ya que las paredes eran de tapial, lo mismo que la de San Blas. Este tipo de construcciones necesitan estar protegidas tanto por el exterior como por el interior por el motivo de que los elementos atmosféricos las perjudican mucho, sobre todo las lluvias y los vientos y el mantenimiento de los edificios ... (ver texto completo)