Las
nevadas que caen ahora por nuestro
pueblo son una simple pintura comparadas con las que caían hace tan sólo sesenta años atrás. Aún perdura en la memoria de las viejas gentes, aquella en la que el
médico de nuestro pueblo salió al vecino pueblo de
La Alameda a visitar a un enfermo grave, con su
caballo, cosa muy habitual en aquellos tiempos. A la vuelta se le echó a
nevar y estuvo dando vueltas sin saber donde se encontraba, completamente perdido porque la
nieve había cubierto todo y no se veía
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