Un día me contó el abuelo, (me honro con su
amistad), que él en su vida diaria desayuna muy poco ya que es mayor; pero que cuando viene a
Deza sus hábitos alimenticios suelen cambiar bastante. Por la mañana empieza echando en la sartén un trozo de chorizo picante para que suelte un poco de
color y en ese aceite se fríe un huevo. Después de comerse las dos cosas, con sus buenos traguillos de vino, se toma su buen tazón de café con leche y dentro mojones de
pan. Así, claro, no para en todo el día y
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