El suelo que se aprecia en la foto es el que en parte hay en Deza, debajo del asfalto, y el que proporcionaba el ruido que hacían las caballerías con sus herraduras. Lo podíamos oír junto con el canto del gallo, el de las gallinas al poner los huevos, el rebuznar del burro, las mulas pidiendo alimento, el mugir de las vacas y novillos del vecino. ¿Y que me decís de los tocinos? su sonido se oía muy carnoso. El de los conejos siempre a la carrera aporreando el suelo con sus patas. Y la voz del alguacil ... (ver texto completo)