Ayer, como estaba previsto, pasamos el día en
Deza. Llegamos por
Bordalba, después de visitar Monteagudo de las Vicarías, lugar de nacimiento de nuestra
amiga Conchita. Al pasar Antoñana, donde no ví grajas, que hace años tanto se prodigaban, disfruté de la presencia del conjunto del
pueblo, que tanto me conforta. Como era hora de
comer, nos trasladamos al
parque del Suso-Algadil. Dimos cuenta de nuestras viandas y nos dispusimos a dormir una
siesta. Solo fué posible reposar, ya que las moscas por
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