Estos leones, como saben los sorianos, al menos los de cierta edad, han sido unos nómadas, o culillos de mal asiento, como se dice. Yo de niño los conocí en el
Parque del
Castillo, pero anteriormente estuvieron en la Dehesa y en la
Plaza de
San Pedro, enfrente de la
iglesia donde se celebran -ya por pocos días- las Edades del Hombre. Se supone que este asentamiento ya será definitivo, pero quién sabe.