El escrito de pefeval, y nuestros respectivos comentarios sobre el santero de San Saturio, a propósito del "ordinario de Deza" y el que traigo a colación sobre el niño que cayó desde la ermita -por cierto, con algunas erratas léxicas por mi parte, por culpa de mi vicio de escribir a vuelapluma-, me traen el recuerdo de la figura del santero. Qué quieren que les diga, pero aquellos santeros, con todo su ritual, se han convertido en meros funcionarios, dicho sea con todo el respeto. Y no es igual. ... (ver texto completo)
Estoy de acuerdo, Manuel, en que la historia está llena de determinados acontecimientos extraordinarios y prodigiosos que son difíciles de admitir por su dudosa verosimilitud. Muchos de ellos terminan convirtiéndose en leyenda pero, cuando se trata de un suceso reciente, para el que ni siquiera los más racionalistas o empiristas encuentran explicación, nuestros limitados conocimientos nos hacen sospechar de todo aquello a lo que no alcanza la lógica. Por la formación que recibí de niño, nunca he ... (ver texto completo)