Cuando comienza el año casi todos, creo yo, hacemos propósitos de enmienda. Entre ellos están los de ser mejores que hasta ahora, no criticar a los demás, no tener envidia de los que nos rodean, empezar a hacer ejercicio y ponernos a dieta, hacernos algún implante o quitarnos lo que nos sobra, decir siempre la verdad aunque duela o dejar de criticar a la familia, en especial a los primos acoplados. Luego en realidad descubrimos que de todas esas buenas intenciones no cumplimos ni la mitad y a los ... (ver texto completo)