Sucede con frecuencia en Poveda, que incluso sin proponérnoslo, nombremos a las personas por el apodo. Es una costumbre tan generalizada que casi nadie se escandaliza o estalla en una crisis nerviosa si en vez de citarlo por su nombre le dicen: "el Rojo", "el Cubano", "el Mingo", "el Gustavo", (por hablar de los presentes), o tantos otros apodos con los que se nombran o identifican no sólo ya personas, sino a clanes y familias enteras.
Estos apodos, bien podríamos clasificarlos en dos tipos: el ... (ver texto completo)
Estos apodos, bien podríamos clasificarlos en dos tipos: el ... (ver texto completo)