I) Tomaban el café dos amigos, el uno en la casa del otro; mientras la esposa de este último servíales de todo en la mesa, siempre al requerimiento del marido que, demandábale con las dulces palabras del cariño:
- Cariño, traenos dos copas, cariño de oporto y, cariño mio, unos hielos también por favor. - Ya en ausencia de la espoa le aplaude el amigo que con cierta admiración le jalea:
- ¡Redios cuanto alarde de cariño! ¡Admiro cuanto quieres a tu esposa! ¡Pues no la estás mimando ante todos ... (ver texto completo)
- Cariño, traenos dos copas, cariño de oporto y, cariño mio, unos hielos también por favor. - Ya en ausencia de la espoa le aplaude el amigo que con cierta admiración le jalea:
- ¡Redios cuanto alarde de cariño! ¡Admiro cuanto quieres a tu esposa! ¡Pues no la estás mimando ante todos ... (ver texto completo)