Lo que en tiempos fue un huerto con su pozo, con noria, y pilón para almacenar agua y regar, hoy aparece como un prado o cercado más. Hoy no hay manos que cultiven esta tierra, sin embargo en épocas pasadas una persona sacaba adelante a su prole de media docena de miembros con lo cultivado en este lugar y el ganado por los alrededores de esta finca.
Como no puede ser de otra forma, la Plaza, el lugar donde la gente se junta para tantos acontecimientos locales, también es el lugar idóneo para presenciar el encierro.
Animosos caminantes de todas la edades enfilan cuesta abajo la ruta hacia la rivera del Gardón.
La belleza del lugar queda patente en esta instantánea.
La foto de los encierros tiene muchísimos años. Recuerdas cuando vivías en Lumbrales! Qué veranos.... Soy Rosa. Recuerdas a tu amigo Manuel de Fermoselle?
En tiempos de lluvia se sale de madre, pero llegado el estío el agua escasea y desaparece; mucho más en un año de pertinaz sequía como la actualmente padecemos, en la que el agua desaparece hasta de los pozos próximos.
Paseando me llamó la atención. Era la primera vez que lo veía y, me pareció, a la vez de original, hermoso.
ES un cómo paseo desde Villar de Ciervo, unos 5 kilómetros y unos 6 kilómet4ros desde Aldea del Obispo.
Vista clásica de esta calle, la más concurrida del pueblo.
Toro bravo y codicioso, que en su ida y vuelta por la calle se fijó y atacó esta aguja con insistencia y fuerza.
Numerosos caballistas armados de la típica garrocha concurrieron en los encierros de las fiestas de San Agustín del presente año.
Desde el Fuerte de la Concepción se divisa un amplio panorama y diversos pueblos, en este caso, además de Aldea al fondo aparece el caserío de Villar de Ciervo.
Puente medieval de magnifica factura del que se desconoce cuando y quien ´lo mandó construir.
Todavía quedan puertas para carros en las que se conserva el caballete sobre ménsulas de piedra.
Hermoso y bravo ejemplar que arremetió en repetidas ocasiones contra la valla metálica que cerraba la calle.