La Alberca es importante, pero los albercanos lo son más. Si el
paisaje, la
arquitectura y las
tradiciones atraen, las gentes acogen. Nunca te sentirás un extraño en La Alberca, y si te vas, cuando vuelvas notarás un nudo en la garganta a la altura de
San Antonio. Gracias a toda La Alberca porque no solo nos acogieron a mi hija y a mi, sino que se metieron dentro, fundiéndose con nosotras, y haciendo que seamos un poco albercanas. Mercedes.