EDITAR UN LIBRO
Mujeres al socaire, pañuelos bajo un sombrero de paja sobre sus cabezas; era una estampa, una imagen perpetua que siempre me acompaña cuando, en los días que salía el sol, aún siendo el clima serrano y fresco; yo contemplaba desde aquella mole de piedra que todos llaman poyo a ellas; atareadas con bolillos de encaje, bastidores de costura; lanas a ganchillo y, sentadas en un silencio reflexivo, del que apenas levantaban la cabeza, aparecían en sus aros el color y la belleza de ... (ver texto completo)
Mujeres al socaire, pañuelos bajo un sombrero de paja sobre sus cabezas; era una estampa, una imagen perpetua que siempre me acompaña cuando, en los días que salía el sol, aún siendo el clima serrano y fresco; yo contemplaba desde aquella mole de piedra que todos llaman poyo a ellas; atareadas con bolillos de encaje, bastidores de costura; lanas a ganchillo y, sentadas en un silencio reflexivo, del que apenas levantaban la cabeza, aparecían en sus aros el color y la belleza de ... (ver texto completo)
Ay, Pedro, como nos revuelves por dentro con tus relatos. Como haces retrotraernos a nuestras infancias entre calles empedradas y gallinas y resto d ganados dejando huella de su paso hasta en el mismo umbral de nuestras puertas (gallinazas y excrementos de perros incluidos). Nuestra infancia en Lagunilla fue así, libres como pajarillos, hacíamos nuestra vida en la calle, nuestra escuela estaba en las calles del pueblo y sus cercanias. Saliamos a ella ocn lo que cabian en nustros bolsillos (NI MÓVILES, ... (ver texto completo)