Hacía mucho tiempo que no iba de vacaciones a mi querido
pueblo,
Colmenar de Montemayor (
Salamanca), donde yo nací, me crié y tengo parte de mi
familia.
Me he llevado una grata sorpresa al comprobar que ha cambiado, tanto su imagen estética, como la actividad de sus habitantes que han tomado un rumbo activo.
Siempre lo he conocido como en
la era medieval, del trabajo del
campo a
casa, y donde los días festivos casi no se diferenciaban de los demás. Ahora es un pueblo vivo con:
a) Asociación
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