En Puerto Padre vivía un distinguido caballero de la raza de color, que se llamaba Elpidio La Rosa, quien tenía dos hijos, el menor de los cuales era conocido por sus coterráneos como “Chicho Bemba”, quien según los comentarios pueblerinos estaba tan bien dotado como el famoso Isidro Guillén.
Chicho, tenía una gran aversión al trabajo, al extremo de que, inclinando una de sus manos hasta casi tocar su brazo, consiguió, a fuerza de mantener esa posición constantemente, no poder volver a enderezarla, ... (ver texto completo)
Chicho, tenía una gran aversión al trabajo, al extremo de que, inclinando una de sus manos hasta casi tocar su brazo, consiguió, a fuerza de mantener esa posición constantemente, no poder volver a enderezarla, ... (ver texto completo)