Apenas si se ve el cerezo que estaba enfrente del ayuntamiento. Delante de él, la fuente que quitaron cuando decidieron poner la casa sindical, una casa vacía, triste y rota que parece haberse convertido en monumento al abandono.
No sé quién es la persona que nos mira. Ahí jugábamos a saltar desde lo alto de la calle y a deslizarnos por el tronco de las acacias. Ya no están las acacias, ni (afortunadamente) el yugo y las flechas. Pero campana y reloj permanecen y el canto de las horas del reloj ... (ver texto completo)
No sé quién es la persona que nos mira. Ahí jugábamos a saltar desde lo alto de la calle y a deslizarnos por el tronco de las acacias. Ya no están las acacias, ni (afortunadamente) el yugo y las flechas. Pero campana y reloj permanecen y el canto de las horas del reloj ... (ver texto completo)