¡A TU RECUERDO!
El hogar en calma, la madrugada silenciosa. Abro las contraventanas y el alba me recibe en penumbra, la hora temprana y el cielo cubierto oculta la frondosidad del jardín. Miro tras los cristales con la nariz pegada a ellos, y apenas diviso a lo lejos las siluetas de los árboles en el horizonte. Me sobresalto por el súbito ruido estruendoso, inconfundible, que produce la lluvia sobre el tejado y ventanas de la casa, un sobresalto que se vuelve placentero al instante. Agradezco ... (ver texto completo)
El hogar en calma, la madrugada silenciosa. Abro las contraventanas y el alba me recibe en penumbra, la hora temprana y el cielo cubierto oculta la frondosidad del jardín. Miro tras los cristales con la nariz pegada a ellos, y apenas diviso a lo lejos las siluetas de los árboles en el horizonte. Me sobresalto por el súbito ruido estruendoso, inconfundible, que produce la lluvia sobre el tejado y ventanas de la casa, un sobresalto que se vuelve placentero al instante. Agradezco ... (ver texto completo)