CHUPINAZO
Esta mañana, la del chupinazo, íbamos bajando hacia la Plaza del Castillo por la calle de Carlos III, perdiendo la cabeza entre el gentío que discurría a nuestro lado. Grupos de familias, cuadrillas y otros espectros raros que se emponzoñan las ropas de mostaza y harina con vinos gruesos; olores que matan lo limpio y lo nuevo. Sorprende que aún no haya empezado la fiesta y se vean tan sucios como cuando se viene de regreso. Son jóvenes caprichos que, por su falso mensaje, no entiendo. ... (ver texto completo)
Esta mañana, la del chupinazo, íbamos bajando hacia la Plaza del Castillo por la calle de Carlos III, perdiendo la cabeza entre el gentío que discurría a nuestro lado. Grupos de familias, cuadrillas y otros espectros raros que se emponzoñan las ropas de mostaza y harina con vinos gruesos; olores que matan lo limpio y lo nuevo. Sorprende que aún no haya empezado la fiesta y se vean tan sucios como cuando se viene de regreso. Son jóvenes caprichos que, por su falso mensaje, no entiendo. ... (ver texto completo)