Era el periodo de mi vida en que la edad no me permitía calibrar la dimensión de las cosas y casi todas las veía con fantasía. Los hechos que se relataban, se mostraban grandiosos. Las personas describían a los actores como héroes ciclópeos, y más si el protagonista era el padre del que escuchaba.
Más de una vez, a mis 7 u 8 años, oí contar a mi padre una historia de lobos que le ocurrió, según él, a sus 14.
En aquellos años, las carencias hacían que el menor fuera un adelantado a su tiempo. ... (ver texto completo)
Más de una vez, a mis 7 u 8 años, oí contar a mi padre una historia de lobos que le ocurrió, según él, a sus 14.
En aquellos años, las carencias hacían que el menor fuera un adelantado a su tiempo. ... (ver texto completo)
¡Que intrigante! Yo ya me veía apilando leña y llevándola a tu padre. Estos relatos, tan identificados con el invierno, a mi me encantan. Siempre, desde que tengo uso de razón, los he escuchado en casa. Anécdotas cortas de casos puntuales: "lobos que se adentran a las fontanas en la noche para beber, fulano que se topa en plena calle de madrugada con éstos y piensa... en principio, que es un perro; los hay que aún siguen en suspenso, que son un enigma sin resolver y, por desinformación, nadie ha ... (ver texto completo)