Parafraseando la alocución lapidaria anterior anterior del amigo Lupicinio, -esto no tiene remedio- es lo único que se me ocurre decir aquí respecto de la tantas veces invocada y nunca contestada petición-solictud de que se nos diga algo por los que tienen la obligación de hacerlo, es decir, por todos aquellos que ocupan cargo público en nuestro pueblo, condición que lleva aparejada la actividad igualmente pública qque han elegido por voluntad propia. Y en Poveda, que se sepa, existen al menos siete, ... (ver texto completo)