El
pueblo ya no es lo que era. No hace mucho había muchos en la
escuela. La
calles estaban llenas de alegría infantil, que iba más allá del trabajo duro de
campo y todo tipo de carencias. Hace unos años, niños y jóvenes del pueblo, pintaron este mural para alegrar de nuevo la
calle princial, la Rivirilla. Ahora es un recuerdo más de una pasado que no se puede olvidar.