En 1861, que ya ha nevado desde entonces, el pueblo de Villaoliva de la Peña, reunido en Concejo, decide contratar como herrero a Pedro Monje, un vecino de Guardo curtido en el oficio, a quien, siempre que cumpla con las condiciones que allí se estipulen, recibirá a cambio "nuebe" cuartos de trigo.
Dos años más tarde, contratan a otro de Villanueva de Abajo y en las nuevas condiciones ya se habla de pagarle con cinco reales cada día y mantenido. "Que si alguno calza alguna reja se le avona una ... (ver texto completo)
Dos años más tarde, contratan a otro de Villanueva de Abajo y en las nuevas condiciones ya se habla de pagarle con cinco reales cada día y mantenido. "Que si alguno calza alguna reja se le avona una ... (ver texto completo)