Este es el señor Maudilio, mi abuelo. Como recuerda Arambol con el suyo, el mío era también muy hábil liando el caldo. No se si se aprecia en la
foto, pero llevaba siempre "pegado" el cigarrillo a la comisura de su boca permanentemente, incluso apagado y cuando se daba cuenta, lo volvía a encender con el chisquero. Era otra habilidad, que no se le cayese de la boca. En esta foto aparece con su mayor tesoro, su
huerto de la Jericó, cuidado y atendido con el esmero y la dedicación que ya hemos descrito
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