Posiblemente una de las zonas más pisada de Herrera. Recordar aquellas salidas de los toros que, a medida que bajabas por la escalera te venía el olor a churros recién fritos. Esas escaleras incómodas de subir o bajar porque no podían hacerse de un solo paso, había que dar un paso y casi medio.
Se iban llenando los bares, la plaza, las calles... Había bullicio, músicas a gran volumen entremezcladas con las voces del tombolero "que alegría, que alboroto..."
Olía y sabía a fiesta.
Había unos dichos ... (ver texto completo)
Se iban llenando los bares, la plaza, las calles... Había bullicio, músicas a gran volumen entremezcladas con las voces del tombolero "que alegría, que alboroto..."
Olía y sabía a fiesta.
Había unos dichos ... (ver texto completo)
Félix: Tú tambien nos has llevado en un solo momento, al bullicio de una tarde de fiestas en Herrera... hasta puedo oler los churros bajando las escaleras...
¡Como se echan de menos las churrerías de toda la vida, con ellas Herrera tenía otro sabor!
Un beso.
¡Como se echan de menos las churrerías de toda la vida, con ellas Herrera tenía otro sabor!
Un beso.