Hola de nuevo. Supongo que te llamas Lydia. Perdona que no me acuerde. Qué ilusión y emoción tan grandes me produce contactar contigo, alguien que me trae recuerdos y me habla de mis padres, del pasado... Claro que recuerdo haber ido a casa de tus padres con mi madre (y quizás con mi padre también) cuando ibamos alguna tarde. Además, vivíais muy cerca de mi primo Pablo, sobrino también de Agustin. Jo!, qué de recuerdos! Se me pone la carne de gallina. Sobre todo ahora que falta mi madre y mi padre ... (ver texto completo)
Lydia, por cierto, perdona, siento mucho también la muerte de tu padre. En el correo anterior se me olvidó decírtelo.