Luisa Mari, has dado con un tema que me apasionaba. Además del Tio Vivo, Zipi Zape, TBO, yo "devoraba" el Pulgarcito, Pumby, El Capitán Trueno, el Jabato, Yuki el temerario, Roberto Alcázar y Pedrín. Mi madre se ponía de los nervios porque mientras leía perdía el contacto con la realidad y aunque me estuvieran hablando y contestará lo hacía de manera mecánica, pero no me enteraba de nada. Llegué a tener una enorme maleta llena de lectura pero cuando alquilé mi casa desapareció su contenido. Aún así, ... (ver texto completo)
La lectura que nos gustaba.
Bueno, pues para muestra una foto. Aquí está mi primo Ramón con un TBO en las manos. Recuerdo a mi primo que era un forofo de la lectura, creo que en esa época se leyó todos los libros de "El Tesoro de la Juventud" que teníamos en casa. Así nos salió de listo el chiguito, ja, ja.
Mi madre fue tajante con lo que no podía leer: nada de TBO, nada de Azañas Bélicas, nada de Capitán Trueno, Jabato y demás y nada de los super héroes americanos. Bueno, pues eso es lo que leí de pequeño, a escondidas.
Que bonito ha sido siempre lo prohibido. Nos creaba una inquietud que nos hacía buscar mil y una manera de saltarnos la prohibición. Luego casi siempre nos pillaban, pero ya era tarde, la bronca había merecido la pena. Mucho de lo que aprendimos fue así, eran otros años, ahora es eso de que cuando quieres hablar con tu hijo casi te pregunta él ¿Papá, qué quieres saber?.
! Que bonito ha quedado el parque! muchas gracias por la foto Reyes.
Además de comprarlos nuevos también se cambiaban. Lydia recordará que la tienda de su tío Tolín era como un santuario del cambio, cómicas de todo tipo, novelas de Marcial Lafuente Estefanía y de Corín Tellado. También se cambiaban las fotonovelas. Era una manera económica de poder leer, en su época fue un gran servicio y la gente cuidaba las cosas.
Félix, Ya recurdo lo que comentas sobre el cambio de novelas, a mi padre le gustaban mucho las del "Oeste", de indios y vaqueros, y nos tocaba a mi hermana y a mí ir donde Tolín a cambiarlas.
Uy Luisa Mari, me has dado de lleno con la colección de Torres de Malory y las gemelas en Santa Clara, esos fueron mis primeras lecturas, recuerdo que subíamos a la blibioteca del cole, que estaba en el ático, con una ilusión terrible para ver que libro pillábamos, tanto es asi que un día ví que estas colecciones estaban en el circulo de lectores y me las pedí, las tengo como oro en paño, después nos hicimos más mayores y pasamos a leer a Jose Luis Martín Vigil... "La vida sale al encuentro"... "La ... (ver texto completo)
Cristina, compruebo que nos ha gustado el mismo tipo de lectura. Yo también he subido a la biblioteca del colegio para elegir los libros que podíamos llevar a casa.
Me dices que compraste la colección, yo también la tengo, bueno, ahora los ha heredado mi hija, pues ella también disfrutó de su lectura. En cuanto a José Luis Martín Vigil, recuerdo haber leído aparte de los que tú apuntas "Sexta galería". Un abrazo.
Uy Luisa Mari, me has dado de lleno con la colección de Torres de Malory y las gemelas en Santa Clara, esos fueron mis primeras lecturas, recuerdo que subíamos a la blibioteca del cole, que estaba en el ático, con una ilusión terrible para ver que libro pillábamos, tanto es asi que un día ví que estas colecciones estaban en el circulo de lectores y me las pedí, las tengo como oro en paño, después nos hicimos más mayores y pasamos a leer a Jose Luis Martín Vigil... "La vida sale al encuentro"... "La ... (ver texto completo)
La biblioteca del colégio, allí empezó mi pasión por la léctura que ha ido en aumento a través de los años, de allí saqué muy pequeña, La cabaña del tío tom,
c on este libro descubrí el racísmo, y me marcó de por vida, despues vinieron todos los que habés nómbrado vosotras hasta llegar a Ana Frank, con el que volví a sentir el mismo rechazo hacia el racismo y lo pasé fatal.
Ya de mas mayor Martin Vigíl y todo un múndo de autóres sin hacer ascos a ningún estilo. Hoy dia, mi mayor problema es donde ... (ver texto completo)
Ha caído un mis manos un precioso libro titulado "Tole, catole, cuneta", de Javier Villán, un periodista y poeta palentino, de Torre de los Molinos. El libro trata de juegos tradicionales y al leerlo me he dado cuenta de que tienen muchísimo en común con aquellos a los que nosotros jugábamos antaño en Herrera así que, a pesar de que últimamente el foro está nutrido de noticias y temas, he pensado que os gustará conocer al menos algunos extractos de lo que este autor nos cuenta, no creo que a él le ... (ver texto completo)
¡Benditos los ojos que te leen!
Me alegro de tu regreso tan contundente. Para mí un descubrimiento este juego de La Chana, no lo había oido nunca. Lo he buscado en el Vocabulario Palentino Etimológico y lo describe como un juego tradicional palentino, también llamado: cuerno, morrillo, ahíta, maceta. En la descripción que hace del juego, como bien comentaba Popis, se emplea un cuerno, a diferencia del trozo de madera que describe el libro "Tole, catole, cuneta". También comenta que abarca casi ... (ver texto completo)
Retomando la propuesta de E. Cosgaya.
Me gusta esta fotografía de Dolores de Rabadal por mostrasnos a una mujer muy guapa, por los claroscuros, la distribución de la luz (cara y manos) y las sombras (vestido), formando un resultado muy armonioso. Me parece una imagen de cuadro de Museo.
Vuestro caso s distinto al de mi tío Rofer. Rodolfo el padre y Fito el hijo.
Hago una aclaración: quizás lo de odio los diminutivos es exagerado pero yo no entendía muy bien que pusieran un nombre a una persona solo por que no se perdiera y luego para distinguirlo había que usar el diminutivo o apodo.
Por cierto espero que Chiborro no se ofenda por mi comentario.
Me pusieron Piedad porque así se llamaba mi abuela paterna.
Hubo una época que no me gustaba NADA.
En el colegio éramos muchas las que nos llamábamos así, y en mi familia cuatro, mi abuela, mi tía (Pity), mi prima (Piedacita) y yo. Tuve suerte que no me cambiaran el nombre por un diminutivo.
A los 12-13 años, mi hermana Mary y yo escribíamos a los cantantes para que nos mandasen una fotografía dedicada. A mi hermana la respondian y a mi no me llegaban... Un día se lo dijimos al cartero, y nos ... (ver texto completo)
Tope y Nati: Guapísimas y la mantilla muy bien puesta; os miro para que el próximo año me quede como a vosotras. Un beso.
Mi madre fue tajante con lo que no podía leer: nada de TBO, nada de Azañas Bélicas, nada de Capitán Trueno, Jabato y demás y nada de los super héroes americanos. Bueno, pues eso es lo que leí de pequeño, a escondidas.
Muy guapas estas niñas lo que es la edad.
Gracias Cristina, nos sacaste muy bien, eres una buena fotógrafa. Un besazo.
Además de comprarlos nuevos también se cambiaban. Lydia recordará que la tienda de su tío Tolín era como un santuario del cambio, cómicas de todo tipo, novelas de Marcial Lafuente Estefanía y de Corín Tellado. También se cambiaban las fotonovelas. Era una manera económica de poder leer, en su época fue un gran servicio y la gente cuidaba las cosas.
A mi me encantaban aquellos cuadernillos apaisados de Azucena, con historias de princesas de paises remotos, principes azules y valientes y hadas buenísimas y que al final siempre terminaban en boda. Más educación sexista de la época, pero de eso nos dimos cuenta más tarde.
También recuerdo, ¡cómo no!, a la pobrecita Genoveva de Brabante. O los cuentos verdaderos de los hermanos Grimm, crueles a morir, que me hacían sufrir mucho. Todavía no he olvidado uno que se titulaba "El Enebro".
Con los ... (ver texto completo)