Como yo mismo decía el 13 de Diciembre, fueron muchas las tardes que pase en la orilla del
río en soledad con esta belleza de
puente y siento tener que decir que jamas se me ocurrió contar sus ojos, no se los que tiene, pero si tiene algo que muy pocos pudimos ver PECES VOLADORES AL
ATARDECER, si, solamente tres que dieron una vuelta a los chopos a una altura de unos dos metros antes de regresar al río. Fue otro regalo del Pisuerga que tanto a mi compañero de aquella tarde como a mi nos dejo perplejos.