Una población de urogallos de
León se encuentra adaptada en unos bosques mediterráneos
La Universidad de León estudia esta población cuya ecología difiere enormemente de la del resto de sus congéneres
El urogallo rehúye el contacto con el ser humano, excepto en casos contadísimos, en los que por causas desconocidas pierden cualquier miedo al hombres. Entre los urogallos cantábricos, el más conocido ha sido el de Mansín, un ejemplar que durante unos meses de 2008 se
paseó por las
calles de Tarna
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