COMPARTIR NUESTRA LUZ.-Un vejo y sabio filosofo de Oriente, reunido con sus discípulos para impartir una de sus charlas, les conto la siguiente
historia:"Hace muchos, muchos años, en una una lejana
montaña, un grupo de hombres se quedo encerrado en una profunda caverna por accidentente. Tal era la oscuridad que reinaba en la
cueva, que no podían ver nada. Paso algún tiempo y, finalmente, uno de ellos logro encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa y tan débil, que aun asi seguía
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