Ya se me acabaron las vacaciones en
La Magdalena, siento mucha nostalgia, tengo el corazón partío como dice la canción de Alejandro Sanz. Ahora estoy en esta macrociudad embriagada con los ruídos, humos y gentes yendo de aquí para allá y me viene a la mente una sabia reflexión que hizo, hace unos años, una tía de la
familia bastante mayor que vino a pasar algún
invierno a mi
casa y me dijo:
No lo puedo entender, desde bien temprano están pasando
coches-sin parar-para allá y para acá. Digo yo que
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