LAS CANICAS ROJAS. Durante los años de la Depresión en
EEUU, una época marcada por el hambre, yo solia ir a menudo a una granja donde encontraba productos frescos. Un dia, el señor Roberts estaba atendiendo a un niño frágil y con la ropa limpia pero muy desgastada. El pequeño no apartaba la vista de unos guisantes que había en el mostrador y Roberts le dijo:" ¿Te gustaría llevar algunos a
casa?". El niño declino la oferta:"No tengo dinero, solo mi canica mas valiosa". Pero el grajero le entrego una
... (ver texto completo)