EL
CIELO Y EL INFIERNO. Erase una vez un fiero samurái que había oído hablar del cielo y el infierno, pero que no entendia muy bien que era eso. Por ello, uno de sus colegas le recomendó que fuera a visitar a un monje que vivía en una cabaña en la
montaña. Este hombre, con fama de sabio, aclararia sus dudas.
Cuando llego al lugar, el samurái pateo la
puerta y entro bruscamente en aquel humilde hogar, mientras el
ermitaño estaba sentado en el suelo haciendo caligrafia. Sin siquiera presentarse, el
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