Te nos fuiste en silencio, sin querer molestar, a tu más puro estilo. En tu último
mensaje me pusiste claramente que no me preocupara, que la cosa no tenía importancia. Ya me contabas dentro de un par de días, cuando salieras del
hospital. Y para rematar me diste las gracias por todo, MARU.
Soy yo el que deseo, ahora que ya no te tenemos entre nosotros, dártelas a tí por tu forma de ser, por tu discreción, por tu saber estar y sobre todo, MARUJA, por el amor y cariño que siempre demostraste hacia
... (ver texto completo)